jueves, 9 de septiembre de 2010

Tanto nadar para morir en la arena...

Esta es la frase con la cual se definió una historia más... pero lo interesante es que evitando que terminara de esta manera, quien lo dijo, dejó de nadar para rendirse en la orilla, y  aún más triste, arrastró a quien tenía todas las posibilidades de cruzar el oceano. Quien no quizo nadar, con sus fuerzas, le cuartó el camino  a quien al menos quería intentarlo, aún sabiendo que tal vez podía morir en altamar. Tal vez parece que quien no pudo seguir nadando sea débil, ¿pero cómo se hace cuándo la victoria depende de la unión del equipo?
Es aquí cuuándo me pregunto, cuál de las dos personas es la más fuerte?